EL MANUAL DEL FABRICANTE

Para terminar un día y comenzar otro con las pilas puestas, la recomendación es consultar el manual de uso del ser humano: la Biblia. Ya que Dios nos envió al mundo con un libro guía para que tengamos una vida en abundancia. 
¡Cuántos errores se podrían evitar si tuviéramos en cuenta que la Biblia es nuestro manual de uso! El salmista fue sabio al expresar “Tu palabra es una lámpara a mis pies, es una luz en mi sendero”. Salmo 119:105. ¿Somos nosotros sabios? ¿Podremos decir que la Palabra de Dios es una luz en nuestro camino?... Si alguna vez piensas ir a una isla desierta y solo puedes llevarte un libro, entonces, ese libro es la Biblia. Si bien El manual de supervivencia del náufrago en una isla obviamente constituiría una importante tentación, la mejor elección serán las instrucciones de quien te creó que sobrepasa a la sabiduría de un naufragó sobreviviente.
La Biblia es la palabra de Dios para nosotros. En ella leemos acerca de quién es Dios, lo que ha hecho en el mundo y cómo podemos estar en una relación con Él. Nos dice cosas acerca de Dios que de otro modo no nos sería posible saber, y sin ella nunca llegaríamos a conocerlo. Podemos recurrir a ella cada día para encontrar la dirección a nuestro andar. En la Biblia podemos encontrar un consejo para toda situación o circunstancia que debamos enfrentar. (Salmo 119:33-40).
Diversidad en la unidad literaria
Llama la atención a los ojos curiosos, que siendo la Biblia una pequeña biblioteca llena de sabiduría, escrita a través de los siglos de historia de la humanidad, conserve un hilo conductor tal que haga que hombres que vivieron en diferentes épocas fueran inspirados de tal modo que la coherencia literaria no se pierda. También asombra que los hechos narrados en ella se confirmen después de millones de años como hechos que realmente ocurrieron. No es tomada como prueba científica, sin embargo una y otra vez el hombre de ciencia debe reconocer que detrás de cada detalle en el universo hay un ser superior que diseñó un maravilloso lugar para que habitemos, administremos y disfrutemos.
Ese “ser superior” no es otro que el Alto y Sublime, el Creador de los cielos y la tierra. Sin embargo, ante la negación del hombre de la veracidad bíblica, el apóstol Pedro deja en claro que las Escrituras fueron inspiradas por Dios y advierte que: Ante todo tengan muy presente que ninguna profecía de la Escritura surge de la interpretación particular de nadie. Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo. 1 Pedro 1:20-21.
Vale recordar que la Biblia no es simplemente un libro que adorna nuestras mesas de noche, o que ocupa un lugar en los estantes de la sala.
La Biblia es mucho más que una biblioteca móvil y portable. Es nuestro manual de uso, el que el fabricante adjuntó para que sea consultado ante cualquier duda, defecto o falla del hombre. De la misma manera que se debe consultar para poder darle a la vida la mejor utilidad, que reditúe en la plenitud que tanto busca la sociedad de hoy.